¿Se pueden “subir las defensas”? Lo que realmente significa cuidar tu sistema inmunitario

“Sube tus defensas”. “Prepárate para el frío”. “Refuerza tu sistema inmunitario”.

Son frases que empezamos a escuchar cada año cuando llega el otoño. Y es comprensible: bajan las temperaturas, volvemos a pasar más tiempo en espacios cerrados y comienzan a circular con mayor frecuencia algunos virus respiratorios.

Pero hay un pequeño problema con la expresión “subir las defensas”.

Nuestro sistema inmunitario no funciona como el volumen del móvil. No podemos simplemente subirlo del 5 al 10.

Y, de hecho, desde un punto de vista fisiológico, tampoco tendría sentido querer un sistema inmunitario permanentemente hiperactivado.

Entonces, ¿qué podemos hacer realmente para cuidarlo?

Empecemos por el principio: ¿qué son “las defensas”?

Cuando hablamos coloquialmente de nuestras defensas, nos referimos al sistema inmunitario, una compleja red de células, tejidos, órganos y moléculas que trabajan conjuntamente para reconocer y responder frente a determinados agentes potencialmente perjudiciales.

Y no empieza a funcionar únicamente cuando cogemos un resfriado.

Está trabajando continuamente.

Por eso, más que hablar de “subir” nuestras defensas, resulta más adecuado hablar de proporcionar al organismo las condiciones que necesita para que el sistema inmunitario funcione con normalidad.

Y ahí entran en juego muchos más factores que una única planta, alimento o suplemento.

1. Dormir también forma parte de cuidar tus defensas

A veces buscamos soluciones muy sofisticadas y nos olvidamos de una de las más básicas: dormir.

El sueño participa en numerosos procesos fisiológicos, incluido el funcionamiento normal del sistema inmunitario.

El problema es que en otoño recuperamos agendas, colegios, reuniones, actividades y despertadores. Y muchas veces intentamos encajarlo todo recortando precisamente de donde menos deberíamos: nuestras horas de descanso.

Por eso, antes de preguntarnos qué podemos añadir a nuestra rutina, quizá deberíamos preguntarnos:

¿Estoy durmiendo suficientemente bien?

Crear una transición entre el día y la noche puede ayudar a establecer una rutina: reducir pantallas, bajar la intensidad de las luces, leer unos minutos o preparar una infusión como Relax pueden convertirse en señales que nos recuerden que ha llegado el momento de bajar el ritmo.

2. No existe un alimento mágico para el sistema inmunitario

Vitamina C. Vitamina D. Zinc. Selenio.

Son nutrientes relacionados con el funcionamiento normal del sistema inmunitario. Pero eso no significa que tomar cantidades cada vez mayores vaya a hacer que nuestras defensas sean cada vez “más fuertes”.

Más no siempre significa mejor.

Una alimentación variada que incluya frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, proteínas de calidad y grasas saludables contribuye a aportar los nutrientes que nuestro organismo necesita.

Los suplementos pueden tener sentido en determinadas situaciones, especialmente cuando existe un déficit o una necesidad concreta, pero deberían utilizarse con criterio.

Y aquí aparece una idea que nos gusta especialmente en Apoteosic:

antes de añadir, revisa tus básicos.

3. Moverte también cuenta

El ejercicio físico regular forma parte de un estilo de vida saludable y se relaciona con múltiples beneficios para el organismo.

Y no significa necesariamente entrenar intensamente todos los días.

Caminar, subir escaleras, salir al aire libre o mantener una rutina de ejercicio adaptada a nuestra situación también suma.

Especialmente ahora que los días empiezan a acortarse y resulta muy fácil pasar de casa al coche, del coche al trabajo y del trabajo otra vez a casa.

4. El estrés también importa

Nuestro sistema inmunitario no vive aislado del resto del organismo.

El estrés mantenido, el descanso insuficiente, la alimentación desordenada y la falta de actividad física forman parte del contexto general de nuestra salud.

Por eso cuidar nuestras defensas no debería convertirse en otra obligación más de nuestra lista.

Puede empezar precisamente por lo contrario:

parar un poco.

Prepararnos una taza.

Salir a caminar.

Comer sin mirar el ordenador.

Acostarnos media hora antes.

Pequeños hábitos que, repetidos cada día, construyen algo mucho más importante que cualquier solución puntual.

Entonces, ¿dónde encaja una infusión como Natural Shield?

Aquí es importante ser claros.

Una infusión no evita que nos resfriemos ni “sube las defensas” por sí sola.

Y en Apoteosic no queremos contártelo así.

Natural Shield está pensada para formar parte de ese ritual diario de bienestar, especialmente en esos meses en los que volvemos a disfrutar de las bebidas calientes y empezamos a prestar más atención a nuestras rutinas.

Preparar una infusión puede ser también una manera sencilla de hacer una pausa, hidratarnos y dedicar unos minutos a nosotros mismos.

Y eso representa muy bien nuestra forma de entender el bienestar: menos soluciones milagrosas y más hábitos con sentido.

¿Y “natural” significa que podemos tomar cualquier planta?

Tampoco.

Que un ingrediente sea natural no significa automáticamente que sea adecuado para todas las personas.

Las plantas contienen sustancias activas y algunas pueden presentar contraindicaciones o interacciones con determinados medicamentos. También existen situaciones —como embarazo, lactancia o determinadas patologías— en las que conviene prestar especial atención a lo que tomamos.

Por eso defendemos algo que forma parte del ADN de Apoteosic: el criterio farmacéutico.

Conocer qué tomamos, por qué lo tomamos y cuándo puede no estar indicado también es autocuidado.

Este otoño no intentes “subir” tus defensas

Quizá podamos cambiar la pregunta.

En lugar de:

“¿Qué puedo tomar para subir mis defensas?”

podríamos preguntarnos:

“¿Estoy dando a mi organismo lo que necesita para funcionar correctamente?”

Dormir.

Comer variado.

Moverte.

Gestionar el estrés.

Evitar el tabaco y moderar el alcohol.

Y mantener pequeñas rutinas que te ayuden a cuidarte de manera constante.

En Apoteosic creemos que una taza puede formar parte de ellas. Nuestras infusiones funcionales están recomendadas por farmacéuticos y pensadas para acompañar diferentes momentos del día.

Porque cuidar nuestro sistema inmunitario no empieza cuando llega el primer resfriado.

Empieza mucho antes, con lo que hacemos cada día.

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